Entrevista a Bruno Gazzotti

Si os mencionamos los nombres de "Vehlmann y Gazzotti" todos responderéis al unísono: Solos. Y es que este dúo nos ha enganchado a una de las mejores series de cómic juvenil. Como Gazzotti participa en muchos proyectos y está muy ocupado, no ha podido participar en la Exposición "Fabien Vehlmann y la narracción gráfica".

Pero... como sabemos que queréis oír su opinión sobre Solos, os dejamos aquí dos entrevistas que le hicieron con motivo de la publicación del tomo 3 en Francia (tomo 1 en España) y del tomo 7 en Francia (tomo 3 en España). ¡Disfrutadla!

**Entrevista a Bruno Gazzotti por 'ActuaBD' después de la salida del tomo 3 de Solos en Francia (tomo 1 en España)**

Bruno Gazzotti, el que fuera ayudante de Janry, dibujó diez tomos de la serie Soda antes de ponerse con Solos, una serie para todos los públicos con guión de Fabien Vehlmann. Juntos, nos cuentan la historia de un grupo de niños que se despiertan un día y descubren que su ciudad está vacía. Estos cinco niños se juntan para tratar de averiguar qué ha ocurrido.

Solos es la transcripción de sus pesadillas infantiles.

Más que las mías, las de Fabien Vehlmann. Cuando se es niño se tienen ganas de desafiar las prohibiciones, de hacer todas esas cosas que no podemos sin que nos echen la bronca los mayores. Comer patatitas fritas todos los días, conducir, etc. En definitiva, ser libres, vivir sin padres.

¿No resulta paradójico tratar el mundo de los niños, un universo que suele ser retratado con ternura, y con dibujos y colores agradables, de manera trágica?

El desfase entre mi dibujo amable, «regordete», y la dureza de la historia me pareció muy interesante. Así conseguimos atraer al lector con un aspecto visual bastante seductor y le contamos una historia muy dura, casi sin que se dé cuenta, como si le lleváramos de la mano. Es un relato muy de nuestro mundo. La vida es dura, pero también maravillosa.

El dibujo es para mí un medio para contar historias. No soy un gran dibujante. Todo lo que quiero con mis álbumes es poder narrar una historia de manera aceptable. Me enorgullece mucho que la gente hable bien de la historia de Solos. Más que cuando alaban mis dibujos.

(...)

¿Por qué quiso colaborar con Fabien?

Nuestra colaboración en Un futuro sin nubes (con Ralph Meyer, Dibbuks, 2016), me pareció muy sólida. Tenemos las mismas referencias culturales. Fabien me propuso la serie Solos. Quería que la dibujara. La sinopsis resultó tan convincente que no me lo pensé mucho antes de aceptar. Era justo lo que quería hacer aparte de Soda, una serie de aventuras para todos los públicos que explorara temas complejos. Había sitio para incluir nuestras referencias, algo de humor y sobre todo mucha sensibilidad. Solos es el reflejo de  nuestras personalidades.

¿Participa en la redacción de la historia?

Participo en el momento en que Fabien me entrega la sinopsis. Le transmito mis ideas, comento algunas cosas… No me corto a la hora de criticar el guión, sobre todo en lo que se refiere a la psicología y la lógica de los personajes. Fabien, por su parte, estudia mi distribución y mis bocetos. Las planchas han de ser satisfactorias para los dos. Cada vez que me sugiere un cambio me doy cuenta de que tiene razón. Por sistema. La verdad es que me saca de quicio [Risas]. Es broma… Es el primer lector, para mí es muy importante que haya interacción entre los dos.

Los personajes de Solos tienen diferentes edades. Los lectores pueden identificarse fácilmente con uno u otro.

Sí. Eso nos permite jugar con los sentimientos y la identificación de los lectores con los personajes. Sus personalidades evolucionan también según su edad y sus niveles de vida. Hemos intentado representar una micro sociedad con estos cinco niños. Terry, hijo de padres divorciados, vive las cosas de manera superficial e inocente. No para de decir tonterías. Pero, a menudo, su inocencia permite descubrir aspectos clave de la trama. Dodji es más maduro. Es un huérfano institucionalizado. Leila es magrebí. Iván, por su parte, viene de una familia muy acomodada. Celia es de origen más modesto…

El tema de la serie es muy sencillo. Los niños están solos, sin adultos, en la ciudad desierta. No parecen darle importancia al porqué de la desaparición de los mayores.

Para nosotros eso es secundario. Nos resulta más importante estudiar la evolución de los niños en ciertas situaciones. Los personajes tienen vida propia. Dictan la lógica de la historia a través de su personalidad. Al final del quinto tomo (tomo 2 en España) se revelará algo de la desaparición de los adultos. Pero la historia sigue, aunque la trama tal vez vaya por otros derroteros.

Gracias a Solos, por fin tiene la posibilidad de dibujar otros lugares.

¡Y me encanta! Fabien me plantea muchos desafíos. Gracias a él puedo dibujar personajes o decorados que hasta entonces no había dibujado. Rinocerontes, tigres, tiburones, piratas…

Requiere cierto trabajo de documentación, pero es muy gratificante. Soda evolucionaba en un entorno mucho más estático. Aunque ahora puedo dibujar las calles de Nueva York sin documentarme previamente.

 

 

**Entrevista a Bruno Gazzotti por 'ActuaBD' después de la salida del tomo 7 de Solos en Francia (tomo 3 en España)**

(…)

Solos es una de las series más populares de la revista. En francés se venden unos 80 000 ejemplares de cada tomo. Es una situación privilegiada.

También está Ombligos.

Vale, pero los superventas se cuentan con los dedos de una mano. Serán a lo sumo tres o cuatro series.

Sí, es una situación agradable, pero por otra parte, me preocupa que no haya relevo aparente. Tenemos la sensación de ser los últimos dinosaurios de la «escuela Marcinelle». Aunque no sea especialmente viejo, a veces me da la impresión de que soy el último que hace este tipo de historieta en Spirou y para Dupuis. Las demás series tienen influencia japonesa o americana o de la nueva bande dessinée. A lo mejor solo son ciclos.

Lo raro es que un tipo tan dotado como Janry no haya creado escuela entre los jóvenes dibujantes del estilo «Marcinelle».

Yo creo que es tan bueno que es inimitable. Es como Uderzo, su dibujo tiene tanta personalidad que no se puede seguir. Dicho esto, me he dado cuenta también de que los nuevos autores, sea cual sea su estilo de dibujo, no parecen interesados en embarcarse en series de largo recorrido. Y eso que las cifras hablan por sí solas, las series son las que más lectores atraen. A largo plazo, me parece más lógico dedicarse a una serie.

Solos es una de las primeras series para todos los públicos que juega tanto con códigos y referencias de la ciencia ficción. ¿Piensa que parte de su éxito tiene que ver con que se atrevieran a abordar directamente este género?

Al contrario, yo pienso que lo hemos abordado de manera tangencial. Al principio era una idea fantástica, un filón que había que explorar muy poco a poco hasta el final del primer ciclo. La idea era que los lectores entendieran el mundo en el que se desarrolla la historia. Creo que el filtro que Fabien y yo hemos aplicado tiene que ver con las películas que veíamos de jóvenes. Hemos hecho un compendio de todo ello para crear la serie Solos.

[OJO SPOILER] Detrás de la acción hay mucha emoción. Tratan el miedo de los niños, la muerte… ¿Hay algún tabú en Solos?

Puede que de manera inconsciente haya alguno. Dejamos que el lector imagine en vez de mostrárselo todo. Cuando mostramos a Dodji muerto, cada niño puede recurrir a sus propios miedos y angustias, ya que nos quedamos prácticamente fuera de plano. Incitamos a la imaginación, por eso es una serie juvenil. Pero, contestando a su pregunta, no, no hay límites, queremos contarlo todo. El reto está en encontrar el punto de vista correcto.

Cada volumen muestra Fortville, donde se desarrolla la acción, bajo un ángulo distinto, sobre todo porque la estructura de la ciudad cambia por causa de fenómenos sobrenaturales. ¿Significa eso que, a nivel del guión, ha tenido que establecer un plano de la ciudad?

Lo he hecho, sí, pero de manera sucinta. Hay dos barrios y el río pasa por el medio, así que más o menos sé en qué dirección se desplazan los personajes. Por ello en el séptimo álbum (tomo 3 en España) hice que los personajes fueran de derecha a izquierda cuando se dirigen al museo. Va en contra del sentido de la acción, que es lo primero que aprendes cuando empiezas en el mundo del cómic, pero responde a la lógica de la historia en este episodio. En este caso quise ser un poco más cinematográfico. Se me ocurrió viendo un documental sobre la Batalla de Estalingrado, donde los rusos iban de izquierda a derecha y resultaba algo confuso porque los alemanes estaban al oeste y los rusos al este. Las referencias geográficas son importantes, porque el lector las asimila inconscientemente.

¿La composición de las páginas es cosa suya?

Fabien me entrega una repartición de viñetas por página; es el director, yo el ejecutor. Escojo la dirección de lectura y los decorados, pero el guía de la historia es él.

El personaje de Saúl es perturbador, sobre todo por su fascinación por el fascismo. ¿Cómo se las compone para dar vida a un personaje tan complejo en una obra para niños?

Es uno de los personajes preferidos de los niños. Puede que sea por la fantasía del poder. Si observas jugar a niños, siempre habrá uno o una más fuerte que los demás y que asumirá el papel de jefe.

¿Es esa la verdadera naturaleza humana?

No lo sé, pero es una de las preguntas que nos planteamos a la hora de construir una personalidad. Puede que sea también cuestión de virilidad. Saúl representa todo eso. Muchos lectores lo consideran un auténtico héroe, aunque mostramos ciertos aspectos de su personalidad muy poco amables.

[OJO SPOILER] El final del tomo 7 (tomo 3 en España), en el que se ven legiones de niños arrodillados ante él, resulta deudor de Leni Riefenstahl.

Por supuesto. Hay referencias recurrentes. Los que no las identifican es porque no conocen la Historia. Hay violencia, muerte… Pero es que los niños también se plantean todas estas cuestiones.

Hablemos del bestiario. Es majestuoso e inquietante. ¿Qué método sigue para dibujar animales?

Bueno, la verdad es que esa es una espina que tengo clavada desde siempre. Jamás he dibujado tantos animales como en Solos. Lo paso muy mal, porque no me siento seguro. No soy Frank Pé. En el tomo 8 tuve que dibujar un montón de caballos y me resultó muy incómodo. No se puede hacer trampas con el dibujo de animales, es de lo más complicado.

¿Conoce al pintor Walton Ford? Algunos de sus cuadros encajarían perfectamente en Solos.

No lo conocía, pero, en efecto, lo que me enseña se acerca bastante al ambiente que queremos darle a Solos. Prefiero documentarme en base a fotografías más que a otros dibujantes o pintores, aunque sean muy buenos.

 

Se ha hablado mucho de que el suspense de Solos podría parecerse al de Perdidos. Juegan mucho con el misterio y los interrogantes del guión. ¿No resulta agotador para un autor vivir inmerso en ese suspense? Cada vez que habla con un periodista o con un lector le terminan preguntando qué pasará después, si en algún momento acabará la historia…

No puedo contar nada. Conozco la historia hasta el final a grandes rasgos. Es más como un juego, así que no me molesta. A veces las preguntas y reflexiones de los lectores modifican nuestro enfoque del episodio. Hemos llegado a cambiar el guión a raíz de un comentario.

¿Alguien ha adivinado el final de Solos?

Sí. ¡Pero no diré nada!

Y ahora, para terminar, la pregunta ritual: ¿qué historieta le marcó para querer dedicarse a esto?

Esa es fácil. De pequeño me operaron y tuve que volver al hospital para que me quitaran los puntos. Me porté como un valiente y mi padre me llevó a la librería del barrio para comprarme un tebeo. Escogí La Ribambelle en Ecosse [La pandilla en Escocia]. Me vino a la cabeza cuando empecé Solos, ya  que no deja de ser mi pandilla personal. 

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